
SOBRE MÍ
Un día desperté y comprendí que si no hacia algo para generar un cambio, la monotonía que ya se había apoderado de mí, acabaría con todos mis sueños primeros, para luego terminar con lo que aún quedaba de mi ilusión de vivir.
Mis días transcurrían dentro del más profundo de los vacíos. Como muchos asistía a mi trabajo de lunes a viernes, de 9 a 18. Cada jornada pasaba en la oficina pensando cuando llegaría la hora de salir, cada semana la pasaba esperando que llegue el viernes y cada año esperando que lleguen las vacaciones, y así también esperaba a jubilarme. No me daba cuenta de que cada momento desperdiciado ya no volvería, y que dicho momento era único e irrepetible.
Un día decidí dejarlo todo atrás, para seguir al fin mis sueños y los dictados de mi corazón. Atravesé todos los miedos, abandoné mi trabajo en un área de Ingeniería, en una importante empresa tecnológica y me lancé a vivir la más grande de las aventuras. Decidí soltar el control y dejar de planificar, para ver con que me sorprendía la vida a cada paso que daba.
También me di cuenta de que lo más importante que podía dejar en herencia a mi hija y a mi nieto de meses, no era algo material, sino un camino, un camino que lleva a las infinitas posibilidades que este Universo nos ofrece.
Son los tiempos de crisis, como el que nos ha regalado esta pandemia mundial, el mejor momento, para darse cuenta y soltar esa falsa sensación de seguridad que nos da permanecer en nuestra área de confort.
Edgardo Rodríguez
